Definitivamente en este caso el tamaño sí importa. Y mucho.
El guionista Gerry Conway, el dibujante español José Luis García López y el entintador Dad Adkins sacan brillo al gigantesco formato del duelo entre dos de los personajes de la Trinidad esencial de la editorial DC (junto con Batman, ausente de este encuentro) en una visualmente espectacular y narrativamente sólida trama ambientada en la Segunda Guerra Mundial que salió a la venta por primera vez en 1977.

Desde las cuatro páginas de apertura del cómic queda ya puesto de manifiesto el cambio de concepto en la construcción de las páginas y la coreografía de las viñetas, que se entregan a una forma de danza diferenciada precisamente por desarrollarse en ese formato gigante, en el cual hay que decir que no.todos los dibujantes funcionan tan bien como José Luis García López, que sale con nota de sobresaliente en su encuentro con este alarde de gigantismo.
Tal como muestran las presentaciones de los dos protagonistas, las líneas cinéticas tienen en cuenta las posibilidades de llevar la trayectoria del movimiento de los personajes en relación con el mundo de la profundidad de campo en un tapiz más amplio de posibilidades que ofrece el formato más grande, que así se convierte en algo más que un capricho oportunista de explotación comercial y promocional para pasar a ser una interesante exploración del.dspacio integrada con el contenido dramático de la historia.
Y eso no ocurre solo en el despliegue de horizontalidad del cómic, sino también en su desarrollo en verticalidad, como muestra esta presentación del Barón Blitzkrieg.
El tamaño de la obra provoca el vértigo en la Sala de Guerra que señala los espacios en que se desarrolla la trama casi como un personaje más, compañero de viaje de los protagonistas.
Y para terminar, destacó también ese tono de relato pulp que marca las peripecias de los dos antagonistas, el Barón Blitzkrieg por la Alemania nazi y el samurái Sumo por Japón, cuyo asalto al proyecto armamentístico secreto estadounidense es un ejemplo de cómo los planos generales de acción adquieren una dimensión panorámica subrayada cuando se despliegan en paralelo en éstas dos páginas con cuatro viñetas perfectamente equilibradas, iniciándose con los personajes en un mismo sentido para quedar luego en sus movimientos estallando en una cinética de sentidos opuestos que anticipa además visualmente el final del viaje de ambos en el desenlace narrativo de la historia.
Una forma sutil y elegante de sentar las bases del desarrollo posterior de la trama en el final.






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