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jueves, 14 de agosto de 2025

Manga: Shark Panic, digna heredera de Tiburón en viñetas

 

Está mañana llegaba a librerías uno de los mangas que con más interés esperaba en este verano: Shark Panic, de Tsukasa Saimura.

Homenaje a la película Tiburón que en mi opinión supera a las muchas imitaciones que ha hecho el cine de ese título mítico de Steven Spielberg.

El acierto de la primera parte de este manga: ir rápido a los ataques en una peripecia de supervivencia que subraya la naturaleza de asesinos en serie del escualo presentada ya en la película desde su primera escena. Además de eso, se asienta muy sólidamente en las ventajas del manga para presentar los ataques desde viñetas en las que se dilata el tiempo. Saca buen partido al cambio de medio, del cine al cómic.

Pero tras la primera parte, una fresca y terrorífica trama de supervivencia con subrayado en imágenes gore, su verdadera personalidad diferenciada sale a flote en la segunda parte, una caza que, como la película de Spielberg, saca a la superficie los guiños a la novela Moby Dick en la creación de su pesadilla con escualo. 



lunes, 10 de marzo de 2025

PANORAMA INFERNAL de HIDESHI HINO: PASEO POR EL INFIERNO Y LA LOCURA

 

Hino se pone en plan Dante y nos lleva a pasear por un infierno en el que la mente del espectador es abducida por la locura del protagonista, alter-ego del autor en esta obra de carácter más autobiográfico de lo que nos atrevemos a imaginar. 

Nuestra perspectiva de lo leído puede cambiar radicalmente frente a la explicación final de Hino, una lección acelerada sobre la manera en la que la realidad influye en el arte, y cómo el arte se transforma en exorcismo de la realidad. 

Habla también del carácter irreversible de los errores y los abusos, de la huella de la violencia ejercida y sufrida tanto a nivel global como privado e individual. 

Y, por supuesto, como siempre en el autor, de la infancia y la inocencia corrompida por la brutalidad y la violencia. 

Hino más oscuro e inquietante que nunca.

sábado, 1 de marzo de 2025

LA ISLA DE LAS PESADILLAS:TERROR FALSAMENTE INGENUO

 


La temible y perversa imaginación de los cuentos trasladada de lo infantil a lo adulto en una colección de relatos inquietantes y crueles capaces de tatuar a cuchillo el escalofrío psicotrópico en las córneas del lector. 

Hideshi Hino es un monstruo y eso nos complace. 


martes, 24 de diciembre de 2024

COLECCIONISMO: MONSTRUO DE LA LAGUNA NEGRA... CON PANTALONES


Una manera tan buena como cualquier otra de pasar la tarde de Nochebuena: viendo en la Payancueva la tercera película de la trilogía del Monstruo de la Laguna Negra, The Creature Walk Among Us (1956). Mejor que la segunda película. Y con la compañía de la figura que me encontré en la tienda de la Revista ACCIÓN Cine-Series, AccionCineStore (C/ Príncipe Juan Carlos, 1 -local 5- Alcorcón (MADRID), en la que podéis encontrar mucho cine, libros, revistas y objetos de colección #AccionStore

Dicho sea de paso, y ya que estamos, me ha recordado el principio de Tiburón, de Steven Spielberg... 





martes, 10 de diciembre de 2024

MANGA DE TERROR: HIDEOUT

 


El sábado aproveché la visita al Salón del Manga de Barcelona para recuperar este manga de terror editado en 2014 que tenía pendiente. 

Es tomo único y tiene muchos puntos en común con Gannibal, pero al concentrar su trama en una sola entrega funciona lógicamente de manera totalmente diferente, lo cual añade un análisis curioso desde el punto de vista de la narrativa. 

Mucho mejor que la mayor parte de las propuestas de terror que suelen llegarnos desde el cine, trabaja sobre una inquietante fábula de dualidad en la que inevitablemente acabas preguntándote quien es el verdadero monstruo, y está bien asentado en una base argumental que me ha recordado también la película Las colinas tienen ojos, de Wes Craven, o más bien la nueva versión dirigida por Alexandre Aja. 

miércoles, 2 de octubre de 2024

UNIVERSAL STUDIOS MONSTERS:THE CREATURE WALK AMONG US

Monstruos clásicos de los Estudios Universal. Primera pieza: la secuela de La mujer y el monstruo, protagonizada por una "civilizada" versión del hombre pez, la Criatura del Lago Negro. 

 Iniciando una nueva colección de la Payancueva por cortesía de la tienda de la revista de cine Acción: AcciónCine Store (c/Príncipe Juan Carlos, 1 - local 5. Alcorcón (Madrid). 

Merece la pena la visita. Hay cosas muy interesantes en libros y figuras y a precios muy curiosos. 


domingo, 14 de julio de 2024

RAY BRADBURY: TERROR EN VIÑETAS

Bueno, pues ahí dejo una de las mejores historietas de terror que he leído en mis muchos años de devorador de viñetas: El manipulador. 

Adaptación de un relato de Ray Bradbury con guión de Al Fedelstein y dibujos de Graham Ingels.

Una grotesca y divertida reflexión sobre nuestros ritos funerarios incluida en el recopilatorio de los clásicos de terror de EC Cómics.

Lectura recomendable y siniestra donde las haya. 

Corta, directa y contundente..perfectamente estructurada. Muchas películas supuestamente de terror de nuestros días podrían aprender mucho de este ejemplo que recupera la sensación de lo inquietante. 


viernes, 24 de mayo de 2024

"THE WALKING DEAD" CON BORIS KARLOFF: EL OTRO FRANKENSTEIN

     

Antes de The Walking Dead, la serie, ya estuvo esta The Walking Dead (1936) que dirigió Michael Curtiz y protagonizó Boris Karloff. 

                                                 El otro Frankenstein. 

    Intento de la Warner de mojar pan en el guiso de monstruos de Universal Studios, productora que acababa de ganarse tres estrellas Michelin de la gastronomía del horror cinematográfico y de paso se había forrado la faltriquera con La novia de Frankenstein (1935), reclutando a "el Karloff" para que volviera a ejercer de resucitado con cara de pocos amigos. 


A los de Warner se les ocurrió que era una brillante idea fusionar la fábula modo Frankenstein con sus exitosas peripecias de gánster y que así habían descubierto la pólvora. 
Pero tampoco fue para tanto. 
Pusieron a dirigir el asunto a un Michael Curtiz al que se le daba mejor hacer funcionar el florete y las cabriolas románticas del pirata Errol Flynn con Olivia De Havilland en El Capitán Blood (1935) que meterse en guisos de miedo, así que se sacó el asunto de encima como si le quemara tocarlo. 
Lo que viene siendo en 18 días de rodaje y con una falta de pasión que se reviste con insolencia de fría eficacia narrativa sin complicarse la vida. 
Traducido: a tomar viento toda la puesta en escena inquietante, el juego -y el jugo- con las luces y sombras y los decorados practicado con pericia y talento en las producciones de Universal por gente más adicta y entusiasta del género como Tod Browning y James Whale, director de las dos primeras películas de Frankenstein.






Hay algunos planos curiosos para que Curtiz pueda dejar claro que anda por ahí mirando por el objetivo de la cámara en lugar de pasarse todo el día leyendo la hoja parroquial de la iglesia de su barrio en Budapest, donde había venido al mundo en 1886 con el nombre de Manó Kaminer. 




El resto alarde de mimetización de la herencia del expresionismo alemán pasada por el filtro blanco descafeinado de los artificios hollywoodienses...


... falta de granujería para montar el suspense que incluso exhibe la inoperancia del ejecutante para aprovechar una ocasión obvia de implicar al espectador en la intriga jugando la información (otro que no tomó apuntes en clase el día que Alfred Hitchcock se pasó a explicar las claves del asunto). 
A ver, llevar a la enfermera de la puerta al biombo con sombra incluida para marcar que al otro lado del biombo hay sorpresa, vale. 



¡Pero enseñarnos luego la cama vacía del protagonista que se ha largado a dar una vuelta en plano general y antes de tiempo, sin corte, muy mal!



Falta ahí algo: 1.- Jugando con el plano secuencia, un movimiento de cámara que siga a la enfermera de espaldas hasta la ventana desde el biombo preparando y potenciando el momento de mostrar la cama vacía. 
2.- Tirando de montaje jugar con el corte y organizar en edición el efecto de sorpresa, algo que ciertamente era menos habitual a principios de los treinta, sobre todo antes de que Orson Welles le diera una patada a la caja de herramientas del lenguaje cinematográfico en su Ciudadano Kane (1941). 
De otro modo queda todo muy plano, poco interesante y con el espectador convertido en mueble secuestrado en la butaca sin participar en el asunto. 
Eso sí, Curtiz le da algo más de vidilla al ritmo del asunto cuando se hincha a meter zoom in y zoom out e incluso articula una transición curiosa para acelerar el tiempo asociando el zoom in al zoom out con fundido encadenado en medio, sacando del plano al abogado corrupto, antagonista principal, para meter en el plano siguiente al fiscal íntegro. Pero como lamentablemente eso no sirve más que para acelerar la narración con una transición y jugar la elipsis sin respaldar contenido alguno, es como echarle margaritas a los gorrinos. 
El trabajado movimiento de péndulo entre la corrupción y la honestidad, el crimen y la ley, queda privado de contenido y por tanto no va a ningún sitio. 







Al menos Curtiz le da unos cuantos primeros planos a Boris Karloff para demostrar una vez más que con muy poco y una sola mirada este señor era capaz de decir mucho, dentro o fuera del terror, por ejemplo en toda la secuencia en la que está esperando que se lo lleven a la silla eléctrica para pagar por un crimen que no ha cometido, lo cual no deja de encerrar una tibia y quizá incluso accidental pincelada de crítica a la pena de muerte. 



Lo peor es un desenlace que encadena muertes ridículas y una venganza-no venganza que intentas al mismo tiempo salvar la ética del protagonista y ejecutar a los antagonistas de la manera más absurda y estúpida posible, invitando a la carcajada. 
Cada muerte es puro esperpento. 
Pero tiene dos momentos míticos para los coleccionistas de cine freak. 
La presentación del mecanismo Lindbergh para mantener latiendo el corazón de los pacientes durante una intervención quirúrgica (no es broma: es real). 

Y el plano de lo que claramente parece una radiografía en la que el corazón del protagonista vuelve a latir, una delicia para toda horda gritona de espectadores frikis reunidos en cónclave para pasarse un rato de cachondeo a costa de lo que pasa en la pantalla en cualquier festival de cine de serie B a la serie Z. 
¡Esto sí es una Corazonada y no la de Francis Coppola!










domingo, 14 de abril de 2024

TERROR: SOY LEYENDA EN VERSIÓN ESPAÑOLA

 

Publicada en 1954, Soy leyenda, la novela de Richard Matheson, es un clásico imprescindible de la temática vampírica inspirado, según el propio autor, por la novela Drácula, de Bram Stoker, y ha recuperado vigencia a la luz de la última pandemia de COVID-19, que parece haber dejado a nuestra sociedad sumida en la perplejidad de la liebre perdida a medio camino del cruce de una carretera y deslumbrada por las luces del coche que la va a destripar contra el asfalto en unos segundos, sin ser capaz de moverse ni haber aprendido nada de ese encuentro con la muerte. 

En el territorio del largometraje Soy leyenda ha sido adaptada al cine en varias ocasiones, destacando por distintos motivos la trinidad formada por El último hombre sobre la Tierra (Ubaldo Ragona y Sidney Salkow, 1964), protagonizada por Vincent Price, El último hombre vivo (Boris Sagal, 1971), y Soy Leyenda (Francis Lawrence, 2007), a las que hay que añadir la versión oportunista producida por de The Asylum con Mark Dacascos como protagonista, concebida para vampirizar el presumible despliegue promocional de esta última, I Am Omega (Griff Furst, 2006), y una variante no declarada pero igualmente inspirada/fusilada por la novela de Richard Matheson, Cyborg (Albert Pyum, 1989), producida por Cannon  y protagonizada por Jean-Claude Van Damme. 

Pero a todas ellas hay que añadir un más que sólido cortometraje español que fue ejercicio audiovisual de la ya desaparecida Escuela Oficial de Cine y merece sobradamente ser tenido muy en cuenta en las adaptaciones audiovisuales de la novela de Richard Matheson. 

Bajo el título de Soy leyenda (1967) este cortometraje dirigido por Mario Gómez Martín con guión suyo y de Alfonso Núñez Flores, es una versión muy cercana a El último hombre sobre la Tierra al tiempo que recoge guiños que muestran el empeño por reflejar en su construcción visual del terror referencias a clásicos imprescindibles como El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, 1920)




M, el vampiro de Düsseldorf (Fritz Lang, 1931)


A los mismos se suma, en beneficio del vigor de su propuesta, la capacidad de este cortometraje para recoger en su panoplia de propuestas visuales la inevitable influencia contemporánea de las películas de Michelangelo Antonioni en su tratamiento de los espacios y paisajes desolados, la arquitectura de la incomunicación en su dibujo de ese vacío dentro y más allá de la ciudades y de los edificios que rodea y expresa el propio vacío en las vidas de sus protagonistas. 



Sumándose a todo lo anterior, sobresale también el ojo cinematográfico para localizar con un mínimo de medios en lugares que visten la historia con rotundidad inquietante, en la misma línea de la primera versión de largometraje de la novela, El último hombre sobre la Tierra. Añadiendo además el comentario limítrofe con la nota crítica a pie de página que le echa pulso a la censura de la época.





Armada con todo ese talento para sacar el máximo a las mínimas posibilidades económicas e ingeniárselas para abrir paso al comentario social desde el terror y la ciencia ficción, esta versión de Soy leyenda, ejemplo de metáfora sobre la soledad y la incomunicación, anticipa además el tono y las premisas muy interesantes que plantearían pocos años más tarde publicaciones del mundo del comic como las revistas Dossier Negro (nacida en 1968) y Vampus (nacida en 1971), sirviendo así como pionera del comienzo de una época dorada del terror en la cultura popular española. 














 


Manga: Shark Panic, digna heredera de Tiburón en viñetas

  Está mañana llegaba a librerías uno de los mangas que con más interés esperaba en este verano: Shark Panic, de Tsukasa Saimura. Homenaje a...