

¡LOBO HA VUELTO!
Tras mucho tiempo, demasiado, sin saber qué hacer con el personaje, y triturando toda su imagen, universo, mitología e identidad de maneras que solo podrían concebirse desde un odio intenso hacia el mismo y una particular obsesión por destruirlo, no solo en el universo de las viñetas sino en el audiovisual (con el rediseño de los Nuevos 52 en 2011 empezó el desastre), Lobo vuelve a caer en las manos de dos creadores que, como mínimo, parecen respetar su origen (Keith Giffen, Roger Slifer, número 3 de la colección de Omega Men), el desarrollo de su personalidad y su mitología y su mejor versión (Keith Giffen, Alan Grant, Simon Bisley, El Último Czarniano, por ejemplo), renace de sus cenizas en una nueva colección que al menos en su primer número promete ser más fiel este personaje gamberro y volcánico que está entre los mejores de la editorial DC.
Quizá de cara a la que podría ser la primera versión de Lobo digna en el audiovisual, interpretada por Jason Momoa en la próxima película de Supergirl, Skottie Young y Jorge Corona hacen borrón y cuenta nueva al tiempo que se cachondean de las múltiples variantes fallidas de Lobo en los últimos tiempos y regresan a la versión más coherente y respetuosa con las mejores etapas del personaje.
Y ya que se ponen a devolvernos al Lobo auténtico aprovechan para hacer una sátira gamberra y visualmente muy cercana a los trabajos de Grant y Bisley en la mejor versión de Lobo en comics hasta el momento donde le meten un repaso muy divertido a la nefasta influencia de las adaptaciones de la industria audiovisual de algunos personajes míticos del comic, tanto en el cine como en la televisión, parodiando con un aire de pesadilla de ciencia ficción ciberpunk distópica a la máquina de fabricar estupideces en que se están convirtiendo las grandes multinacionales de la comunicación y el cine en los últimos años, a través de su Omni Mega + Entertainment Corp.
Young en el guion y Corona en el dibujo incluyen así en este arranque de su necesario nuevo-viejo Lobo una declaración de principios introduciendo una especie de resumen del origen y el pasado del personaje a modo de declaración de intenciones.
Gerry Conway toma el mando del guión capitaneando con mano firme la épica búsqueda de la Ecuación de la Antivida llevada a cabo por Darkseid en el duelo del oscuro e infernal planeta Apokolips contra Nueva Genesis. Un viaje cósmico que nos lleva hasta la barrera final formada por gigantes con el tamaño de planetas, la Galaxia Prometeica, y hasta el desenlace del cara a cara entre Darkseid y el patriarca de los Nuevos Dioses, Izaya Highfather.
El último fin de semana dediqué un par de horas de mi tiempo de ocio a repasar todas las grapas de Batman que se están publicando ahora mismo en nuestro país, y acabé preguntándome: ¿Demasiado Batman?
Entiendo que el personaje es el que mejor funciona en DC y encuentro lógico que los editores quieran ordeñarle a tope, pero ahí va mi opinión como lector, cabecera por cabecera, de manera rápida.
AVISO DE SPOILER: que haya un improbable nuevo comisario de Gotham mientras Gordon "apatrulla" la ciudad se queda corto frente a toda la vigorizante voladura de universo, mitología y arquetipos que plantea Absolute Batman. Pero es que de momento en el número uno eso es puro guiño sin que se incorpore en ello un buen gancho de trascendencia futura para números posteriores. No digo que no lo haya más tarde, pero desde luego en el número uno suena a pose, como la charlita de Batman con el Killer Croc infantilizado.
En cuanto a Batman Hush en mi opinión es prescindible, repetitiva, nada nuevo bajo el sol, con dibujo pero sin guion que consiga ganarse mi interés.
Por tanto, vuelvo a preguntarme: ¿Demasiado Batman?
Dos lecturas recientes de esta semana que merecen un post rápido.
La primera, Absolute Batman número 9. Confirma algo que vengo pensando sobre la mitología redefinida de Batman en esta colección: que ha dejado de ser sobre Batman y se acerca más a ser sobre Gotham, como la serie televisiva que llevó este último título, pero de otro modo.
Pienso que el giro de abordaje de personajes, con los antagonistas reconvertidos en aliados y amigos de la infancia del héroe y el nuevo Alfred en modo Old Man Pennyworth ejerciendo como espía, mentor y consejero de un Batman rejuvenecido como como todo lo demás, establecen una nueva colección de reglas del juego en la mitología de Batman y encuentran un nuevo e interesante camino para desarrollar está realidad alternativa dentro de las crónicas del Caballero Oscuro y darle otra personalidad a Bruce Wayne.
Y trabajando en esta línea, tras los dos números anteriores espectacularmente dibujados por Marcos Martín con color de Muntsa Vicente, esta presentación del nuevo Bane con dibujo de Nick Dragotta y color de Frank Martin mantiene la línea ascendente de la colección una vez que se ha librado de su primera fase de presentación del universo alternativo en los seis primeros números.
Por lo que se refiere al número 4 de Martian Manhunter, sigue la fiesta visual desplegada por Javier Rodríguez con una entrega especialmente brillante por lo que se refiere al lenguaje visual, que me recuerda más que nunca el lenguaje del cine, con especial inclinación por explorar un territorio de transferencia entre medios en el cual el diálogo queda sometido, más que respaldado, a los recursos del montaje, angulación, encuadres, etcétera, manifestando una continuidad en la que el dibujante exprime todo el peso, la fuerza y el poder del cómic de grapa como democratizadora forma de arte para todo tipo de bolsillos.
Pedazo de portada de Bolland para un cómic entretenido en el que Unzueta dibuja al Flash más cabreado que recuerdo, una refrescante alternativa para el personaje, aquí perdido en un País de las Maravillas y aliado con dos de sus antagonistas habituales. Un viaje de pesadilla y distopía en reverso por un universo del espejo que habría mandado a Alicia directamente al frenopático en tiempo record.
Dentro mucha acción, muy dinámica, enérgica y psicotrópica en algunos casos, más portadas de Bolland y un guión pasado de vueltas de Johns, que se pasa de frenada en algunos momentos tirando para el país de los culturetas pero aguanta el tirón de sus tirantes -demasiado parrafote de Alicia en el paisaje de las maravillas en la apertura de cada capítulo, y demasiado obvio colega- porque el dibujo, voluntariamente exagerado y desinhibido, le salva el día de forma más fluida y natural que los forzados ejercicios de verborrea hemorrágica, y obvia.
Neal Adams. Nunca defrauda.
Es lo que tenían antes los cómics estadounidenses: Una sorpresa en cada número.
Hoy las grapas y las editoriales pelean en desventaja con la falta de imaginación de una creciente parte de sus creadores, atrapados en la torre del homenaje de su empeño en ser originales antes incluso de llegar a ser simplemente funcionales a base de zambullirse en un laberinto de desorientación en el absurdo empeño de dar otra vuelta de tuerca a los clásicos violentando la esencia de estos a ser simplemente lo que siempre han sido: evasión y entretenimiento.
No es poco. Algunos/as voceros/as y palmeros/as y creadores/as deberían volver a ver esa valiente joya de la comedia con fundamento que es Los viajes de Sullivan, de Preston Sturges, a ver si aprenden algo básico sobre su oficio.
Entretener a la gente también puede ser un arte y puede ayudar al público a reflexionar sobre su realidad, si se tiene talento para hacerlo bien.
Si no hay talento o ganas, todo acaba convirtiéndose en una cortina de humo para camuflar la incompetencia.
Buenas noches y buena suerte.
Calentito. Recién publicado hoy.
Una gozada. El viaje de los personajes de la DC a un mundo en el que convive la mirada bicolor de la primera historia, donde lo brutal se alía con trazos caricaturescos que recuerdan el poder del blanco, el negro y la sombra en Will Eisner reinterpretado por Tirso, con la riqueza más pictórica que se despliega en la segunda.
Dos estilos para trasladarnos a un mundo más cercano al género de espada y brujería en la primera historia, protagonizada por un Deathstroke cruzado con una fusión de Conan el bárbaro y Old Man Logan, y decantado hacia la fantasía medieval en la segunda, de la que la trama nis conduce hasta lo más profundo y siniestro del océano.
La variante de realidades paralelas de DC vuelve a sacar el máximo partido a su reescritura se de universos y personajes en la línea Elseworlds en el arranque de este viaje que ya en este primer número se presenta muy prometedor y con potencial para destacar entre lo más interesante de las viñetas de superhéroes del año 2024.
Una mirada refrescante y bien asentada en su propuesta alternativa, que es lo que el cómic de grapa estadounidense necesita para recuperar lectores perdidos y reclutar a nuevas generaciones de aficionados.