

Grapa con tres historias autoconclusivas. La más curiosa: universo paralelo en la que Nueva York es Nueva Berlín y los nazis han ganado la Segunda Guerra Mundial, emprendiendo la conquista del espacio con unos astronautas que son el reverso tenebroso de los personajes que ya conocemos.
La segunda una versión floja de Viaje alucinante, previsible y tópica.
La tercera otra entrega sosa de las peripecias de los infantes de la Fundación Futuro en la Zona Negativa, totalmente prescindible.
Muy perdidos andaban a esas alturas los responsables de la colección, ni siquiera supieron sacarme todo el partido a la propuesta de los 4 Fantásticos nazis, aunque me la quedo para engrosar colección de ucronía siniestra con superhéroes.
A ver, el título es engañoso, una trampa en toda regla, pero el guión es de Garth Ennis y aborda la guerra de los soviéticos en Afganistán, el Vietnam soviético, del que, como se ha demostrado posteriormente, los estadounidenses no aprendieron nada y tropezaron con las mismas piedras, curiosamente lo mismo que les ocurrió con la guerra de Indochina librada por los franceses, antecedente de su Vietnam.
Ennis mueve bien el cóctel del pasado de un equivalente a Frank Castle al otro lado del Telón de Acero, revelando que en todos lados cuecen habas, que es lo más interesante del cómic, mientras cae en una repetición de más de lo mismo, pero siempre entreteniendo, en la parte que se desarrolla en la actualidad con Castle y su contrapartida soviética.akusgando cuentas con el crimen organizado.
Estos tres comics son todo lo que necesita cualquier guionista, dibujante, director de audiovisual o lector para aprender y entender todo lo esencial que define y centra el personaje y el universo de Daredevil.
Son la mejor explicación de sobre qué claves edificó Frank Miller su reconstrucción del personaje en la mejor y más brilla etapa de Daredevil, luego imitada, pero nunca superada.
Junto con la obra de otros maestros, contribuyen a trazar la linea entre la épica de las obras maestra del cómic de superhéroes clásico y al mismo tiempo moderno sobre cuyas bases de asientan algunos de los mejores trabajos posteriores con el personaje y con el medio.
Aportan el equilibrio perfecto entre despliegue visual ambicioso y contenido igualmente ambicioso, rompiendo todas las fronteras del cómic de género superheroico para llevarlo a otro nivel.
Y para rematar, son un excelente ejemplo de la influencia del cine en el.medio y en la obra de Frank Miller, anticipando además las claves que van a dominar el resto de sus obras maestras.
Tres grapas que muestran la capacidad de los comics de grapa para convertirse en arte.
Algunos guionistas de cómic y audiovisual de nuestros días harían bien en darles un repaso.
Contención es un cómic sencillo, incluso diría que básico, y totalmente previsible en los que se refiere a su argumento, en el que además cuela con calzador un rollete romántico torpe y absurdo, que fácilmente podría haber manejado mejor simplemente invocando a Eros y Tanatos, o lo que es lo mismo, que si sabes que te vas a morir igual te apetece echar un último polvo, son romances ni cariños, pura reacción animal en un fútil último intento de supervivencia.
Pero a pesar de sus limitaciones en el guión de Eric Red, sobrevive como curioso comic de entretenimiento empeñado en reciclar claves de la película Alien dirigida por Ridley Scott y la película Zombi dirigida por George A. Romero por su dibujo de grotesco trazo sumido entre las sombras, a veces voluntariamente confuso y crispado, precisamente para generar la inquietud que si tópico y poco original guion le niega.
Tiene una introducción de Western Craven, icono del terror cinematográfico que tampoco se curra mucho su contribución de tecla al asunto, y encima se limita a reventar el argumento a golpe de spoiler. Lástima. Su aportación podría haber sido mucho más interesante.
Definitivamente en este caso el tamaño sí importa. Y mucho. El guionista Gerry Conway, el dibujante español José Luis García López y el e...