martes, 10 de febrero de 2026

Conan y la otra Torre del elefante

 

Tal y como afirma el guionista Claudio Álvarez, definiendo a su compañero de viaje en los dibujos de esta versión del clásico relato de espada y brujería La torre del elefante, Enrique Alcatena es un ilustrador de civilizaciones, civilizaciones imaginarias en este caso, las de la era Hiboria.
Su arte inmersivo nos zambulle totalmente en los pasadizos del barrio más siniestro y peligroso de la ciudad de Zamora con una habilidad casi diríamos que cinematográfica.
Abre el comic una viñeta con plano en picado sobre el callejón por el que caminan dos prostitutas y su cliente víctima, seguida del equivalente a un plano americano de los tres personajes que conduce al juego final de dos viñetas en primer plano con las que concluye esa primera página dejando en suspenso la acción para comenzar la página siguiente saltando desde el trampolín de una elipsis cuyo protagonista es el cuchillo ensangrentado que sostiene una de las mujeres.
Una excelente y como digo muy cinematográfica puerta de entrada a esta fusión perfecta de géneros donde las aventuras de dan cita con la fantasía aportada por el flashback del elefante del título, a su vez híbrida con pinceladas de ciencia ficción, y el terror.
Y ya en ese breve arranque, Alcatena despliega un resumen dosificado de su arte que brilla como la mismísima joya de Yara que su estilizado y quizá el más visualmente posible Conan el cimmerio visto en el comic, se dispone a robar, desafiando la leyenda en un festival de dibujos detallistas que juegan con la luz como si un titilante foco iluminara los rostros de los personajes de la taberna recordándonos las charlas sobre miedos y mitologías de nuestros más remotos antepasados en torno a una  temblorosa hoguera.
Si en el Conan de los comics Marvel dibujado por Barry Smith dominaba la flexibilidad y coreografía de un gran felino, y el de Buscema se expresaba desde la acción y el músculo como herramienta para describir al bárbaro creado por Robert E. Howard, en el Conan de Alcatena todo gravita en torno a los ojos, y las miradas de los personajes conducen la narración más que las acciones, mientras la arquitectura de los laberintos de la ciudad de los ladrones se impone en el diseño de las páginas.
Alcatena y Álvarez han sabido leer muy bien lo que una y otra vez lleva a los lectores a leer y releer los relatos, novelas y comics sobre Conan y en general las historias de espada y brujería: la capacidad que tienen para desvelarnos la maravilla de lo imposible que disfrutamos doblemente precisamente por ser conscientes de su imposibilidad, que distancia ese material de todo atisbo y todas las limitaciones del relato o novela históricos para instalarnos en una irrealidad fantástica que juega con los sueños y las pesadillas cubriéndose con la capa de la espectacularidad onírica, lo cual les otorga su carácter universal.
Junto a Conan contemplamos así en este comic "las nuevas columnas de mármol... las cúpulas doradas y los arcos plateados, los altares de los innumerables y extraños templos de Zamora".
Uno de los aciertos de Alcatena en el diseño de esos paisajes imposibles es la presentación de la torre que da título al relato partiendo desde una inmaterialidad que define y resume el carácter de relato fronterizo sumido en la tierra de nadie entre varios géneros de la historia que nos narra, para en la página siguiente, y jugando con el flashback, zambullirnos desde la memoria del protagonista en el primer encuentro de Conan con la leyenda de la Torre en una viñeta con ecos expresionistas en la que el dominio de las sombras vuelve a ser la clave para recordarnos que nos movemos en un tejido de irrealidad indefinida en la que todo es posible.
Entramos así con Conan en el nebuloso mundo del sumo sacerdote Yara, que encajaría bien entre los nigromantes, demonios, vampiros, Caligaris y Mabuses del cine expresionista germano del siglo pasado.
Pero lo más interesante del relato nos espera en su desenlace, donde el protagonismo de Conan cede ante el protagonismo de Yogah de Yag, ser que adquiere proporciones cósmicas narrando su pasado y el de su raza en un viaje a medio camino entre lo psicotrópico y las fábulas terroríficas de H.P. Lovecraft.


lunes, 9 de febrero de 2026

Libro Los tres padrinos, parábola de redención

 

Esta cuidada edición de Los tres padrinos, clásico de la narrativa del lejano oeste en el que se dan cita las claves de la historia de supervivencia con los recursos de la parábola de ecos religiosos, es una trama sobre la redención, el sacrificio y el perdón cuya trascendencia se impone más allá de los limites de las aventuras de frontera e incluso puede llegar a arrancarnos un asomo de lágrima porque resulta imposible no empatizar con sus personajes. 

La sencillez sin adornos literarios innecesarios ni florituras poéticas o laberintos psicológicos que maneja el autor con su estilo claro, directo, de descripción afinada desde los recursos imprescindibles, conquistó el cine en varias peliculas que repasa con su habitual talento de maestro Eduardo Torres Dulce. Entre las mismas se erige el gran tótem del western, un John Ford que supo acercar este cuento a su épica de supervivencia en un oeste cuyos paisajes sirven como telón de fondo a los que en esta ocasión no son héroes, sino antihéroes. 

Los tres padrinos de John Ford son así recordados como uno de los mejores y más personales westerns del maestro y padre del género. 

lunes, 26 de enero de 2026

Comic. Absolute Martian Manhunter: arte en la oscuridad a un número del


"Todos tenemos un lado oscuro". 
El número cinco de la colección de Absolute Martian Manhunter nos sumerge junto con sus personajes en un laberinto de sombras que escapan a sus contrapartidas de carne y hueso como los muertos del clásico del cine de terror Vampyr dirigido por Carl Theodor Dreyer
Las viñetas habitualmente dominadas por la herramienta del color elevada a su máxima expresión narrativa como metáfora de la psicología de los personajes, se miden desde su ingenuidad siniestra con las pinceladas de sombras que cobran vida para inocular el horror cósmico del cine expresionista alemán en la caricatura de pesadilla psicotrópica con filtro onírico por la que se mueven los protagonistas.
Surge así el número más perturbador y truculento de toda la colección hasta el momento, rematado con una resolución múltiple de la trama en suspenso para resolver en la próxima entrega, que aparecerá en febrero y será la última antes del parón de la serie de grapas hasta el próximo mes de junio.
Y esto sigue siendo el mejor comic de la DC que hay en las librerías. Una obra de arte que rompe todos los limites y fronteras del comic para convertirse en algo que va más allá de las viñetas. 



domingo, 25 de enero de 2026

Comic. Conan contra Koga Thun

 "En esta tierra, hasta los muertos han muerto".

Uns tarde de domingo leyendo un tomo de Conan es tiempo de ocio bien aprovechado. Y este se o de cinco números de La espada salvaje de Conan está bastante bien.

En el guion Gerry Duggan sabe sacar partido a la mitología de espada y brujería de Robert E. Howard y en el dibujo Ron Garney juega con la luz y la sombra envolviendo la trama con un despliegue visual que sobre todo en su segunda parte recuerda las películas de Indiana Jones y más concretamente El templo maldito

Conan con veinte años, en su fase joven de ladrón capaz de cualquier cosa, un brujo como antagonista, la alargada sombra de Valusia, los Hombres Serpiente, un tesoro por encontrar, una secta y muertos vivientes. 

Esta aventura tiene todo lo necesario, y narrado con vigor visual, para resultar un buen ejemplo de por qué seguimos leyendo comics de Conan

Comic: Batman y Robin. Año Uno, número 10

 

Se va acercando el arco de apertura de esta colección a un desenlace con este número que nuevamente me recuerda por qué no hay un solo Batman o un solo Bruce Wayne,  sino tantos Batman y Wayne (y Robin) diferentes como autores que aborden la mitología del célebre personaje. Por mucho que los creadores se inspiren en historias y personajes ya creados, si tienen el talento requerido siempre encuentran la manera de que la repetición de lo ya narrado evolucione y se convierta en una variante que quizá no sorprenda pero sí resulta eficazmente entretenida. 

Al contrario que en entregas anteriores de esta misma colección, este número rebaja el tono de comedia para zambullirse más en la acción al mismo tiempo que revela plenamente su naturaleza más inquietante como metáfora de la corrupción a través de la estrategia Clayface

Leyendo este comic me han entrado ganas de hacer un inventario de los hombres-monstruo que andan sueltos por la clase política de nuestros días, tan empeñados en demostrarnos que su manual de ética y buenas costumbres sigue siendo la película  El Padrino de Francis Coppola. 




Fotos: Paisajes