Cuatro entregas que componen una etapa esencial en el recorrido de The Punisher, al que en España conocimos primero como El Castigador, en una colección de quisco semanal de 32 números iniciada en Junio de 2004 que costaba 1 euro. Nunca se lo pusieron tan fácil a los coleccionistas.
El cuarteto se abre con el despegue del personaje con protagonismo pleno, dejando de ser acompañamiento o comparsa de otras creaciones Marvel, en la miniserie imprescindible de su viaje por las viñetas, Círculo de sangre, con guión de Steven Grant y Jo Duffy y dibujos de Mike Zeck, uno de los artistas que mejor ha sabido definir visualmente la personalidad de Frank Castle en sus claves imprescindibles.
Luego llegamos a los primeros números de la colección que arrancó después del éxito comercial de la miniserie, con guiones muy bien contestados y extraídos de la actualidad por Mike Baron y dibujos de Klaus Janson. Ambos definieron uno de los territorios más sólidos que ha pisado en las viñetas The Punisher, haciendo honor a las novelas de Don Pendleton que lo inspiraron, agrupadas bajo el título de The Executioner.
Janson le aporta un tono de luz y sombra heredera de la novela y el cine negro a estas tramas que están entre lo mejor que se ha hecho en el cómic con The Punisher, y ponen en valor el esfuerzo que hace Jon Bernthal, el mejor Punisher audiovisual con diferencia, para mantener el espíritu original del personaje y la esencia del mismo definida en estos comics, incluso cuando los guiones que tiene que interpretar no siempre están a la altura de su talento y tampoco a la altura de lo que estos comics definieron, explicaron y construyeron sobre Punisher.
El mejor Punisher está en estos trabajos y en lo que posteriormente escribió para su actualización en los comic Garth Ennis con dibujos de Steve Dillon y Goran Parlov, pero de esa otra etapa clave del personaje ya me ocuparé otro día.



