Sexto combate de la primera ronda del Tenkaichi. La lanza que todo lo atraviesa contra el escudo que todo lo para enfrentados en un paradójico combate que se desarrolla en el reducido Caldero del Gran Demonio.
Un esclavo venido de África contra el maestro de la espada más fuerte de Japón, la gigantesca espada Dôtanuki. Shigekaga, el que todo lo atraviesa, especializado en acabar con sus enemigos de un solo golpe, contra Yasuke, la muralla inexpugnable, la mejor defensa móvil de Nobunaga, en un escenario donde no tienen ningún lugar para escapar y apenas hay sitio para que puedan esquivar y defenderse de los golpes del contrario.
La idea recurrente del torneo de guerreros veteranos del campo de batalla en la era anterior para dar paso en un éxtasis sangriento a la siguiente etapa de la evolución histórica de Japón está presente también en las series El último samurái en pie y La canción del samurái, pero en esta historia paralela donde el unificador del país Oda Nobunaga convoca a los pretendientes a heredar su lugar de dirigente de la nación tras el sangriento periodo Sengoku, adquiere tintes de relato sobrenatural dejando la historia en un segundo término tras una brutal mitología de duelos a muerte cuyos héroes y monstruos se forjaron quince años antes en los campos de batalla de las guerras samuráis. En este número nueve, esa mitología alcanza un punto más tenebroso a través del personaje de Tôgô Shikekaya, el espadachín del estilo Jigen, que fue poseído y renunció a su humanidad para convertirse en espada.
Hay mucho más que acción y combates en Tenkaichi. Y este número es un buen ejemplo de ello.

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