Los australianos raramente defraudan llevando el cine y sus géneros por caminos disparatados (que se lo pregunten a los seguidores de Mad Max, entre los cuales me cuento, felizmente).
Dinos de serie B pero con medios suficientes para ser solventes y disfrutables.
Correctamente dirigida, sabiendo qué terreno pisa.
Hecha por aficionados a los dinosaurios, con una variedad de especies muy curiosa en el menú, y sin dinos mutantes cada vez más raros y horteras sacados de la chistera porque se les ha acabado el argumento, como le ocurrió a las últimas de Jurassic World.
Se les va un poco de tiempo, pero no mucho. Es funcional hasta el final.
Es entretenida y tiene momentos de humanos armados contra dinosaurios que nunca has visto ni vas a ver en las películas producidas por Spielberg.
Mezclas Depredador con Parque Jurásico y te sale este disparate gamberro, bien pensado, bien perpetrado y muy divertido del que ya preparan segunda parte.
Un muy potable entretenimiento veraniego.
¡Parraque jurásico!

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