En estos dos últimos tomos, Soshiro Hoshina recorta distancias con Hibino Kafka en lo referido a protagonismo imponiéndose en su propia aventura en el nuevo lanzamiento B side de la franquicia, cuyo argumento retrocede al pasado de su incorporación a la Tercera División de las Fuerzas de Defensa al mismo tiempo que sobresale también en el tomo número quince de la serie regular.
Las dos entregas, cada una en su línea propia de desarrollo de los argumentos, dejan muy claro el potencial de expansión y los distintos caminos de ampliación del universo de Kaiju N°8 más allá de lo que nos han venido contando hasta el momento.
El número 1 de B side de presenta como una alternativa con personalidad frente a la serie regular en la que los cruces de pasado y presente de los personajes se revelan como una manera de refrescar las tramas llevándolas a un territorio de las historia autoconclusivas.
En cuando a la entrega número quince de la serie regular plantea un punto de inflexión en el enfrentamiento de las Fuerzas de Defensa con el noveno kaiju, con una inquietante revelación sobre su naturaleza y la de la criatura vinculada a Kafka, buceando también en el pasado.
Y Hoshina consigue estar en el centro de una de las subtramas nuevamente en una mirada a sus primeros tiempos en las Fuerzas de Defensa, con el doble sentido cómico que suele asociarse al recorrido épico del que ya es uno de los personajes más populares y de recorrido argumental más curioso en toda la galería de tipos que habita Kaiju N°8.
Así que, casualmente, los dos tomos son casi complementarios y coinciden en abrir la puerta a un paso del protagonismo aún más coral de las dos colecciones, con Hoshina sirviendo como contrapeso heroico de Kafka.

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