En blanco y negro y en color, el trabajo de Marie Severin en Hulk alcanza el mismo nivel de magia visual, pero no es exactamente lo mismo.
Por eso no es buena idea deshacerse de las ediciones de blanco y negro de la colección Excelsior de la Biblioteca Marvel.
Son algo más que dos ediciones distintas. Son dos maneras de reflejar la pesadilla de Hulk: magnificando el paisaje de la paranoia desde el psicotrópico puzle pop de los colores...
... o dando alas en blanco y negro a la pesadilla expresionista de luces y sombras que acompaña al hombre y al monstruo en una dualidad que es tanto hija bastarda del binomio Doctor Jekyll y Mr. Hyde de Robert L. Stevenson como al Frankenstein de Mary Shelley.
En el tomo en blanco y negro además de apariciones estelares de personajes de culto para los aficionados a los comics de Marvel como Estela Plateada o Namor.
Y, por gentileza del Alto Evolucionador, encontramos a los auténticos Caballeros de Wundagore, herederos de otro clásico de la literatura fantástica, La isla del Doctor Moreau, que fueron tan estúpidamente maltratados, deformados y desperdiciados por James Gunn para fabricar uno de sus chistes tontorrones en su tercera entrega de Guardianes de la galaxia.






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