Buzzelli encuentra el camino para desarrollar y ampliar la que siempre me ha parecido la mejor aventura de todas las que corren los protagonistas en La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne, el rapto/rescate de la sati de las llamas en el ritual funeral del esposo.
Comic de aventuras que en mi opinión hoy se ha convertido en una de las mejores muestras del género entre las viñetas setenteras y ochenteras publicadas en la colección SUPER TOTEM.
Tigres de Bengala se mueve en un amplio territorio de la narrativa delimitado en sus cuatro puntos cardinales por los relatos de Rudyard Kipling, las novelas de Emilio Salgari y la película La tumba india, de Fritz Lang.
Revela desde un juego de colores atenuados por las sombras de la mirada de su protagonista, el ladrón británico Raven, personaje interesante por poseer todas las características del villano empujado a convertirse en antihéroe, una India de contrastes, donde bien y mal forman parte de la realidad en una mitología variopinta en la que, en esta ocasión, domina el culto a Kali, la Madre negra, diosa seguida por los temibles thugs que sembraron el terror en las caravanas que recorrían los caminos del país a principios del siglo XIX.
Eso es es lo que incorpora unas crecientes pincelada de terror al relato que se reflejan muy bien en las sombras que ahogan toda visión típica, épica y colorista de la India, camino del giro que pone punto final a la trama con la capacidad para sorprender de los mejores cuentos fantásticos y de terror.




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