Esta cuidada edición de Los tres padrinos, clásico de la narrativa del lejano oeste en el que se dan cita las claves de la historia de supervivencia con los recursos de la parábola de ecos religiosos, es una trama sobre la redención, el sacrificio y el perdón cuya trascendencia se impone más allá de los limites de las aventuras de frontera e incluso puede llegar a arrancarnos un asomo de lágrima porque resulta imposible no empatizar con sus personajes.
La sencillez sin adornos literarios innecesarios ni florituras poéticas o laberintos psicológicos que maneja el autor con su estilo claro, directo, de descripción afinada desde los recursos imprescindibles, conquistó el cine en varias peliculas que repasa con su habitual talento de maestro Eduardo Torres Dulce. Entre las mismas se erige el gran tótem del western, un John Ford que supo acercar este cuento a su épica de supervivencia en un oeste cuyos paisajes sirven como telón de fondo a los que en esta ocasión no son héroes, sino antihéroes.
Los tres padrinos de John Ford son así recordados como uno de los mejores y más personales westerns del maestro y padre del género.

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