Para terminar el año, nada mejor que una lectura ligera de aventuras en un futuro posterior al apocalipsis diseñado por uno de los mejores autores de novelas de ciencia ficción como una aventura de piratas.
Un futuro entre chatarra en el que las nuevas clases altas de los emporios empresariales que han sustituido a los estados y cuentan con híbridos mutantes como brazo armado, intentan sacar el máximo beneficio a la sangre y el trabajo de los chatarreros que se juegan la vida cada día para mantener el nuevo sistema de explotación surgido de las ruinas de una civilización destruida.
Un futuro en el que la clase media ha sido engullida por la catástrofe y sepultada entre la chatarra siendo sustituida en la cadena trófica de nuestra especie por las organizaciones criminales.
Incluso en una trama y una novela que busca sobre todo el público juvenil, Paolo Bacigalupi sigue siendo el gran narrador de ciencia ficción que conocemos y se eleva por encima de las características más previsibles de este tipo de novela hasta poner su propuesta en línea creativa con sus mejores novelas, Cuchillo en el agua y La chica mecánica.
Para ello pone su mirada en el protagonismo de los más desfavorecidos, diseñando un futuro en que la clase trabajadora solo puede sobrevivir en condiciones infrahumanas arriesgando el pellejo en las brigadas ligeras y las brigadas pesadas de recuperación de los restos utilizables de la civilización destruida.
Todos los avances sociales que conocemos en el primer mundo, junto con toda la formulación de valores y convenciones sociales saltaron por los aires con la catástrofe, y Bacigalupi nos sumerge en una odisea de supervivencia en torno a personajes que son niños y adolescentes atrapados en la peor pesadilla del trabajo infantil.
El autor respeta a todos sus lectores, y como resultado de ello, como ocurre con los clásicos de la literatura, su novela es igualmente disfrutable para jóvenes y para adultos. El ejemplo que ha seguido y al que alude sin citarlo con su título es para muchos el mejor trabajo de Ernest Hemingway, El viejo y el mar, precisamente un modelo de obra maestra desde la sencillez en la ejecución narrativa sin por ello renunciar a la profundidad de la reflexión que la convierte en un sobresaliente relato sobre la existencia.
A ellos añade Bacigalupi una gran habilidad para traducir temas como la explotación, el trabajo infantil, el abuso y la violencia en la familia y la propia reformulación del concepto de familia, en el contexto de una aventura de piratas en paisaje post apocalíptico en este excelente comienzo de su trilogía Ship Breaker, completada con Ciudades sumergidas y Máquina de guerra.

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