domingo, 23 de noviembre de 2025

Libro: Cults. Una antología del disparate de las sectas


A mitad de camino entre la pesadilla y el disparate, Nigel Cawthorne construye un breve antología sobre algunos grupos sectarios mezclando quizá demasiado liberalmente y no sin cierta tendencia al oportunismo las churras con las merinas. Pero más allá de la selección, curiosamente más discutible en su tercer acto o parte final, este libro tiene una utilidad incuestionable como aviso para navegantes despistados que todavía no se hayan enterado de qué va esto de las sectas, por extraño que eso nos pueda parecer a estas alturas del baile de nuestra existencia. 

Cults gana puntos alertando sobre lo fácil que es engañar incautos para que acaben sumándose a los despropósitos de cualquier oportunista con un poco de labia y alguna farsa que vender a los más crédulos y desesperados. 

Los ingredientes son siempre los mismos.

1: Aviso de que viene el fin del mundo. Un clásico para engañar bobos desde el año mil, y ya ha llovido, pero que sorprendentemente sigue funcionando como si los carroñeros oportunistas que se postulan como líderes sectarios lo acabaran de descubrir. 

Luego, claro está, nunca se produce el fin del mundo, o su alternativa, la segunda venida de Cristo, en la fecha que estos fantoches señalan, pero eso no impide que sigan explotando a sus seguidores a pico y pala como si realmente no hubiera un mañana. 

2: Denuncia de cualquier otra institución, credo u organización que pueda hacerles la competencia y automática elevación de sí mismos en la jerarquía del garito al nivel más alto de la misma, con el nombre de mesías -con minúsculas, ojo, siempre con minúsculas-, maestro, líder, papa, buda, guía o cualquier otro cargo absurdo que se les ocurra. 

3: Aislamiento y separación de su rebaño de todo contacto con la realidad y con la razón, cortando todo lazo de los mismos con familia y amigos. 

4: (esto no falla, oigan, cae seguro) exigencias de trabajos no remunerados a los creyentes, y reclamación de favores y sumisión sexual de los mismos, sin límites, pederastia incluida. 

5: Venta del masoquismo, el suicidio y la cópula de las elegidas y elegidos con el líder -que no obstante aconseja en muchos casos a su rebaño que se mantenga en el celibato más estricto- como camino a la verdad, la salvación o cualquier otro placebo para tratar el miedo a la existencia de las víctimas de la secta.

La repetición de estas claves es constante y a pesar de que constituyen la peor propuesta de venta de cualquier producto, mucha gente sigue picando. 

Total, que entre mucha información interesante y mucha anécdota, y a pesar de que mete algunas organizaciones que no pintan mucho en ese esquema y olvida convenientemente algunas otras -por ejemplo las del sectarismo financiero de ayer y de hoy-, el libro es una interesante lectura para iniciarse en el tema que aborda, y vuelve a demostrar que a nuestro alrededor hay mucho lobo que nos mira como ganado al que devorar.

Ante eso solo nos queda seguir siendo perros furiosamente individualistas, absolutamente desconfiados, cínicos y escépticos, y orgullosamente convencidos de que cualquiera que se nos acerque creyéndose o vendiéndose como mejor o más listo que nosotros, conocedor de secretos de la existencia que supuestamente nosotros desconocemos, sin estimularnos a decidir y pensar por nuestra  propia cuenta, nos la quiere meter doblada. 

Leer más, confiar en nosotros mismos y mirar con saludable escepticismo lo que nos quieran vender, exigir que nos dejen pensar y decidir por nuestra cuenta sin manipularnos, desarrollar nuestro propio criterio y personalidad y negarnos a seguir discursos o cruzadas ajenas siempre es el mejor camino.

A fin de cuentas, todos somos iguales en lo esencial: nacemos y morimos. 

El que pretenda estar fuera de esa rueda y haber encontrado un camino para llevarnos por otro sitio no es un bendecido, un iluminado o un elegido, es un vendehumos. 

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Foto: La vida en lunes