Cults gana puntos alertando sobre lo fácil que es engañar incautos para que acaben sumándose a los despropósitos de cualquier oportunista con un poco de labia y alguna farsa que vender a los más crédulos y desesperados.
Los ingredientes son siempre los mismos.
1: Aviso de que viene el fin del mundo. Un clásico para engañar bobos desde el año mil, y ya ha llovido, pero que sorprendentemente sigue funcionando como si los carroñeros oportunistas que se postulan como líderes sectarios lo acabaran de descubrir.
Luego, claro está, nunca se produce el fin del mundo, o su alternativa, la segunda venida de Cristo, en la fecha que estos fantoches señalan, pero eso no impide que sigan explotando a sus seguidores a pico y pala como si realmente no hubiera un mañana.
2: Denuncia de cualquier otra institución, credo u organización que pueda hacerles la competencia y automática elevación de sí mismos en la jerarquía del garito al nivel más alto de la misma, con el nombre de mesías -con minúsculas, ojo, siempre con minúsculas-, maestro, líder, papa, buda, guía o cualquier otro cargo absurdo que se les ocurra.
3: Aislamiento y separación de su rebaño de todo contacto con la realidad y con la razón, cortando todo lazo de los mismos con familia y amigos.
4: (esto no falla, oigan, cae seguro) exigencias de trabajos no remunerados a los creyentes, y reclamación de favores y sumisión sexual de los mismos, sin límites, pederastia incluida.
5: Venta del masoquismo, el suicidio y la cópula de las elegidas y elegidos con el líder -que no obstante aconseja en muchos casos a su rebaño que se mantenga en el celibato más estricto- como camino a la verdad, la salvación o cualquier otro placebo para tratar el miedo a la existencia de las víctimas de la secta.
La repetición de estas claves es constante y a pesar de que constituyen la peor propuesta de venta de cualquier producto, mucha gente sigue picando.
Total, que entre mucha información interesante y mucha anécdota, y a pesar de que mete algunas organizaciones que no pintan mucho en ese esquema y olvida convenientemente algunas otras -por ejemplo las del sectarismo financiero de ayer y de hoy-, el libro es una interesante lectura para iniciarse en el tema que aborda, y vuelve a demostrar que a nuestro alrededor hay mucho lobo que nos mira como ganado al que devorar.
Ante eso solo nos queda seguir siendo perros furiosamente individualistas, absolutamente desconfiados, cínicos y escépticos, y orgullosamente convencidos de que cualquiera que se nos acerque creyéndose o vendiéndose como mejor o más listo que nosotros, conocedor de secretos de la existencia que supuestamente nosotros desconocemos, sin estimularnos a decidir y pensar por nuestra propia cuenta, nos la quiere meter doblada.
Leer más, confiar en nosotros mismos y mirar con saludable escepticismo lo que nos quieran vender, exigir que nos dejen pensar y decidir por nuestra cuenta sin manipularnos, desarrollar nuestro propio criterio y personalidad y negarnos a seguir discursos o cruzadas ajenas siempre es el mejor camino.
A fin de cuentas, todos somos iguales en lo esencial: nacemos y morimos.
El que pretenda estar fuera de esa rueda y haber encontrado un camino para llevarnos por otro sitio no es un bendecido, un iluminado o un elegido, es un vendehumos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario