Un relato corto dentro de la novela epistolar de Drácula escrita por Bram Stoker se ha ganado un puesto de honor en el panteón de los mejores cuentos de horror de la historia.
El viaje del Demeter que traslada al vampiro a Inglaterra en mi opinión tiene su mejor recreación en el cine, a pesar de la brevedad del metraje que le dedica, en Nosferatu, de F.S. Murnau, y su mejor variante en el viaje de la nave Nostromo en Alien, como señala el propio guionista de este comic, Gary Gerani, en el texto explicativo que cierra este tomo, una de las mejores adaptaciones en viñetas del texto original.
Sumidos en el vértigo de las sombras que forman un creciente laberinto de terror a su alrededor, los personajes de esta adaptación alcanzan identidad propia y personalidad más que suficiente para que sus arcos de desarrollo superen los de la propia novela de la que parten, hasta el punto de que en algunos momentos incluso recuerda más las propuestas de horror de W.H. Hodgson en su novela Los piratas fantasmas.
Imponiendo un tema central alternativo que como afirma Gerani es el poder de la fe, y viene acompañado por otro cuerpo de temas menores como la crisis de fe, el balsámico efecto del amor enfrentado al odio y respaldado por una serie de flashbacks, y en general la pérdida de la inocencia, The Death Ship articula con singular astucia su relato visual desde un juego de viñetas ligeramente torcidas que simula el balanceo del barco en el que transcurre la trama, desenfundando el color y las sombras como elementos complementarios de esas composiciones que proporcionan ciertas sensación de vértigo y continuo movimiento a la caída en lo más profundo de unos protagonistas atrapados por sus recuerdos y culpas del pasado que el vampiro utiliza de una manera que recuerda otro clásico del género de terror, El exorcista, de William Friedkin.
La luz sumisa en ejercicio constante de tenebrismo y el dibujo pintado con colores que expresan desde su propia característica casi etérea la vulnerabilidad psicológica de los personajes, completan la personalidad de esta obra que en cuatro capítulos se impone con eficacia a su precedente literario para desarrollar su propio relato envuelto en esa tormenta interminable que refleja el caos que se desarrolla en la mente de los personajes al mismo tiempo que enfrenta la fuerza de la naturaleza contra la criatura contraria a las mismas que es el no-muerto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario