¡Qué penita! No se libran ni los simios.
La culpa de todo esto la tiene el conejo de peluche de 007 en Sin tiempo para morir. Ahí lo tenemos, infiltrado y completando en plan siniestro con un colega.
Érase un libro leído y soñado cien veces que esconde la cuna de la disformidad y el caos del universo Warhammer 40.000 junto con el secreto...
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